Creo que la sensación que me embargó hace unas semanas atrás resultó no ser tan ajena al común denominador de lo que muchos llaman “idealizar”. Recién he decidido sacar a flote lo que siento, pues mi consigna no era escribir con el acompañamiento pernicioso de un calentamiento abrupto, sino por el contrario, lo que buscaba era escribir con la mayor claridad mental (y espiritual) posible.
Tengo la ligera sensación que hoy la personas tienden a juzgarte más de lo que les permite su raciocinio, es decir hoy en día para expresar determinados calificativos que enmarcan una personalidad, ya no se necesita un extenso conocimiento de lo que dicha persona (a la cual le ha de caer la imputación) haga, piense, diga o simplemente calle; por el contrario hoy estamos inmersos en un mundo en donde se califica lo que se aparentemente se ve, lo que se oye decir por ahí, o injustamente lo que se cree leer y descifrar por una publicación en las redes sociales.
Pero no todo es parte de una mera coincidencia, no creo más en las coincidencias y mucho menos en las acciones que no se encuentran respaldadas por un por qué, creo más bien que todas las acciones que uno realiza en la vida es por exceso de conocimiento o por falta de éste, y mayormente las acciones o actitudes absurdas y carentes de lógica están muy bien asociadas con los notables desconocimientos humanos, entonces, viéndolo desde es punto de vista, creo que ser una total OBTUSA esta más o menos justificado por estos tiempos.
Desde chica he tratado de decir las cosas en la cara, pero soy humilde al reconocer que muchas veces esa consigna no ha sido bien plasmada en la verborrea constante de mi que hacer, pues la hipocresía y la flojera de explicar las cosas tal cuales son, me han ganado muchas batallas, originando que los detalles más inofensivos que en el pasado se pintaban como perritos cargosos, sean en el presente y tal vez en el futuro grandes pitbulls con los que voy a tener que irremediablemente lidiar a largo plazo.
Yo no sé…. ¿En qué momento fue que me dejaron de ver como lo que realmente soy?, o más bien, reformulando la pregunta: Yo no sé…… ¿En que momento fue que me dejaron de ver como lo que quería ser?
Cuando una persona pasa mucho tiempo lejos de ti, (no me refiero a las millas que un avión los pueda separar, me refiero a esa lejanía cercana, esa que duele aún más porque sabes que existen mil y un posibilidades para un acercamiento pero las excusas te ganan la partida) se da un desprendimiento de almas, las conexiones se bloquean, los toma corrientes puestos por años hacen corto circuito y simplemente luego de producido el apagón final te das cuenta que ya no hay manera de prender el aparato (ni de traer grupo electrogeno) a lo que alguna vez llamaste una relación, en este caso específico, una relación de amistad.
Y claro, luego de todo siniestro siempre viene la búsqueda de culpables, y es ahí donde se origina el verdadero daño, ese que se produce cuando no tienes las suficientes agallas para reconocer que hubo un momento en tu vida donde por consignas correctas o erróneas (subjetivo) decidiste apagar el interruptor llamado amistad, y creer que todo lo bueno que hiciste en un pasado es suficiente para seguir alimentando un futuro, pues no es así y no porque lo diga yo, sino porque los miles de casos similares a este lo confirman, la amistad al igual que una relación de pareja es una flor de riego diaria, no es un ejercicio de hacer y mirar, es un más bien un ejercicio de hacer y seguir haciendo.
Hay personas como yo, a las cuales en algún momento les llega un cansancio, una mesurada flojera de seguir colocando el puente conector, de llamar, de insistir, de propiciar, de ceder, de inhibirse, de multiplicarse, de sacrificarse…y no es que se trate de una competencia donde se evalúe cuantificadamente quien brindó mayores concesiones al otro, se trata de asumir que se hizo todo lo posible por seguir adelante pero que ante una notable ausencia de voluntad y desinterés agravado (y contagiado) no hay más maneras de seguir caminando.
Este año y medio para mi, ha sido una etapa de muchos cambios positivos en mi vida, sin embargo en ese proceso de búsqueda interior he tenido que enfrentarme y exorcizar muchos demonios que habitaban cómodamente en mi; he tenido también que reconocer que han habido actitudes totalmente deplorables en mi pasado que han sido un carga sumamente pesada sobre mi regazo, por lo cual fuera de tener la opción de enfrentar un cambio paulatino, he tenido más bien la exigencia de un cambio drástico que me permitiera resarcir con creces los muchos atropellos ocasionados; sin embargo en todo ese escueto proceso de metamorfosis hubieron personas que lograron entender la nueva mística que me acompañaba, pero al extremo contrario han habido personas de las que nunca esperé tal reacción.
Me han crucificado por ahora defender una ideología algo distante de la que aparentemente profesan y lo que creo al respecto es que ya no saben quien soy, ya no saben que pasa diariamente por mi mente, ya no encuentran en mi a la típica amiga que todo perdona y nada cuestiona, a la que se dejaba desairar y no exigir igual trato, a la que prefería callar que proclamar….y es que las cosas cambiaron, incluso la manera como hoy en día yo tomó el significado de lo que se dice llamar amistad, un significado que se aleja de la victimización, del latigazo innecesario, del por qué me haces esto; y se acerca mucho más a ese lado vulnerable que reconoce pero que también exige.
Para mí ya no hay personas ideales, para mi hoy todos sin excepción se encuentran bajo una misma condición (Seres Humanos) lo que me permite verlos con notoría objetividad, lo que me permite ver de mejor manera los matices de su alma; pues si el idealismo se ha esfumado de mi margen de interacción, el perdón sin culpa ha llegado a conquistar el centro de éste.
Perdono a todos aquellos que por desconocimiento creen haberme castigado (dándome delete), perdono a todos aquellos cuyos miedos suelen conquistar el tono de sus palabras, perdono igualmente a todos aquellos que sus nuevas prioridades los distraen de sus verdaderos objetivos y los hacen olvidar que antes de etiquetarse en algún nuevo rol, la inherencia de su esencia pasada aún los siguen delatando.

Bueno que te puedo decir que ya no sepas sobre lo que opino de este tema, solo agregar que no es necesario "etiquetarse" en un nuevo rol porque así debe/dicen/tiene que ser...conozco personas que simplemente la vida es verdad va cambiando y solo van tomando lo bello que esta les va dando pero su esencia no deja de ser la misma se transforman maneras de sentir, maneras de pensar, prioridades pero aún con todo eso lo comparten con quienes saben que te conocen y son tus amigos. Nadie quiere volver a la época de "chupemos todos los días" , "me tienes que contar todo de ti" ni esas cosas que no dire son cojudecez ya q son propias de una edad y chevre, pero a los 30 nadie ni soltera ni casa ni viuda ni divorciada quiere ni necesita eso...todo se transforma y según se crece la amistad tambien.TRANSFORMA NO IGNORA.
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