miércoles, 10 de agosto de 2011

INEVITABLE TREINTAº


Ha pasado exactamente una semana desde que la edad de treinta años invadió mi pequeño ser, y resulta importante precisar que me refiero a mi cuerpo como “pequeño” porque es realmente poco creíble que un cuerpo tan chiquito como el mío lleve encima treinta largos años de vida.

Estuve por días tratando de hacer un post que pudiera reflejar la sensación que me produce cumplir una edad socialmente importante (para muchos), biológicamente alertante  (para cada vez más pocos) y caóticamente irrenunciable (para todos), sin embargo escribía un ensayo y al día siguiente terminaba borrándolo, algunas veces lo tenía casi terminado y derrepente una nueva idea asomaba la nariz y me hacía replantear el enfoque que le quería dar…….y bueno así fueron pasando los días y me di cuenta que con respecto a mi nueva edad no tenía absolutamente más nada que decir, porque en realidad no hay mucho que acotar; tener treinta años es simplemente agregarle doce meses más a los tan acomodados veintinueve, por consiguiente no creo que esta nueva cronología de vida me haga ver más o menos interesante de lo ya acostumbrado.

Esta vez no tengo para ustedes (ni para mi misma) grandes frases que mostrar, tampoco tengo historias ficticias con las que impresionar, únicamente tengo algunas reflexiones que compartir:

Llego a una edad donde……

Dejé de pasar sin excepciones la vida, y me dejé de arrancar las tres impertinentes canas que tengo al lado izquierdo de mi cabeza.

Dejé de verlo todo de color blanco y negro, para tratar de visualizar las cosas con algunos otros matices (así como la paleta de pinturas TEKNO).

Dejé de creer en el amor eterno (de pareja) porque finalmente entendí que todo tiene un final, que todo es un mero ciclo, una etapa en donde hoy somos algo, mañana no somos más. (Lo que no implica ceder ante la promiscuidad…por lo menos no tan seguido).

Dejé de pensar que ser abogada me haría tener una súper casa, un súper carro y una vida exitosamente garantizada para darme cuenta que lo único que me ha hecho tener es la satisfacción de poder ayudar a gente que en realidad lo necesita. (quid pro bono).

Dejé de esperar ansiosa ese “mail”, esa “llamada”, ese “saludo”.

Dejé de creer que se me estaba pasando el tren…ya que es poco probable que suceda, yo vivo a tres cuadras del tren eléctrico (gracias Alan).

Dejé de coserme roches ajenos porque comprobé que luego son pulgas muy difíciles de exterminar. (y me da flojera).

Dejé de llorar la ausencia de mi padre porque me di cuenta que siempre estuvo allí, sólo que yo nunca lo busqué. (ahora hasta tiene facebook…lindo mi papi!!).

Dejé de lastimarme recordando el pasado para concentrarme en lo único que vale la pena “EL HOY”.

Dejé de creerme la súper chica (con poderes incluidos) para reconocer que hay mañanas donde me cuesta mucho salir de la cama.

Dejé de sentirme la mejor bailarina…..mmm bueno NO, aún me siento y a las pruebas me remito (VIERNES- SÁBADOS- PREVIA CITA).

Dejé de tratar de ser la monedita de oro que pretendía gustarle y quedar bien con todo el mundo para expresar (con educación y altura) lo que realmente pienso y siento aunque eso me haya y me siga ocasionando distanciamientos.

Dejé de contar a mis verdaderos amigos con las dos manos, porque ahora sólo me basta una (y me sobra).

Dejé de mirar con odio ha algunos y empecé a regalar sonrisas (aunque éstas no sean correspondidas y tachadas de una burda manifestación de mi renovada hipocresía).

Dejé de sintonizar tantas novelas para empezar a familiarizarme más con libros, cuentos, teatro, cine, crónicas y blogs (no sólo soy una chica de facebook…eso es lo que aparentemente se ve….pero no es lo que precisamente refleja la realidad).

Dejé de mirar tus fotos actuales para recordarte como eras antes (así lo prefiero).

Dejé de creer que mi madre es eterna, para hoy engreírla y decirle cuánto la amo (a pesar de eso, a pesar de todo).

Dejé de emborracharme sin sentido para aprender a brindar con fundamento (eso me lo enseño Brenda…gracias bicth!).

Dejé hablar a las personas que siempre me pidieron audiencia para hoy escucharlas con extremado detenimiento (me hubiera ahorrado tanto).

Dejé de ser insistente con aquél que muchas veces me dijo NO! a través de mil acciones que nunca pude percibir ( o no quise).

Dejé de llamar “exs” a esos grandes amores para ahora con gusto llamarlos “amigos” (aunque suene imposible).

Dejé de leerme las cartas y el cigarro para ahora todo consultarlo con Dios y con mi interior.

Dejé de pensar que la amistad/ amor es un sentimiento incondicional para darme cuenta que cuando dejas de hacer algunas concesiones las cosas cambian (y no vuelven a hacer nunca más iguales).

Dejé de reprocharme mi mala suerte en el amor para entender que no fue más que necesario atravesar todo ese largo camino para poder gozar de la plenitud que hoy me acompaña (y que espero se quiera quedar un buen tiempo más).

Dejé de negarme a la sexualidad en todas sus esquinas para empezar a ser la puta que siempre debí ser, porque el cuerpo es un instrumento que si no lo usas bien se llega a oxidar.

Como ven creo que fui dejando poco a poco muchas cosas de lado, y es gracioso porque no me di cuenta de este maravilloso proceso que aún sigue en marcha, mutando (para mejor) cada vez que puede. Efectivamente dejé de ser/creer/pensar/sentir/ver y mil verbos más, pero creo que nunca dejé de tener esa chispa que siempre me ha caracterizado, que me abierto muchos lugares, muchos corazones y que creo me ha de acompañar hasta mi momento final.
 
Felices TREINTA AÑOS !!!

1 comentario:

  1. Gracias por la mencion y por lo de bitch aunque no lo soy jeje ya quisiera jajaja
    Bienvenida al club de los 30, espero no dejes de escribir y de mirar con detenimiento las cosas que uno aprende muchas veces sin darse cuenta, sin prestarle atención por distraernos con las cosas que no tenemos o que deseamos...
    Es bueno hacer un recuento y sentarse a escribir es la mejor forma de mirarnos sin máscaras.

    Un abrazo por lo logrado.

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