PREAMBULO:
Tengo que ser honesta y decir la verdad. El día de hoy no me levanté con ninguna gana de escribir, me encontré habitualmente con mi compañera mañanera de msn (B) y nos pusimos a dialogar de los aconteceres nacionales, como es nuestra cotidiana costumbre. Ella me comentó que le había quedado circulando en la cabeza aquella conversación que tuvimos un día anterior, donde nos pusimos a hablar de lo mortificante que puede ser tener de pareja a una chica, considerando el hecho de que por ser del mismo género las implicancias de una convivencia serían debastadoras. Me comentó la idea de escribir un post "juntas" que hable un poco de cuán dificil es ser mujer. Me mandó un borrador de su post y me dijo..."complementalo" , lo leí, muy bien escrito como es habitual, tenía unos cuantos parráfos que no eran de mi total agrado y entonces le propuese lo siguiente:
"B, escribo algunas ideas, las lees y me dices que te parece ok?"....sí DIJO, porque dijo que sí.
El hecho es que me fui de dedos, termine posteando algo que tiene que ver con lo que quería postear con ella, pero enfocado desde otro punto de vista, razón por la cual ella me desembarco de aquel proyecto común para mandarme a la mismisima mierda y decirme NIÑA TONTA.
Señores a continuación mi post, basada en una idea de mi querida amiga B...para los que ya la conocen, pueden visitar su blog (que no se si estoy autorizada a dar, por eso mejor no copio el link) y ver otro punto de vista del tema relacionado con el hecho de ser mujer.
B, te amo, lo sabes, gracias ;)
EL POST:
Fue exactamente en mayo de 1990, cuando sentada frente al antiguo televisor blanco y negro de mi abuelo recién fallecido, pude apreciar una de las que en ese entonces eran “las películas prohibidas de mamá” que no era más que una lista de filmografías no aptas para menores, y como por esas épocas yo ostentaba los 8 para 9 años, definitivamente era un “prohibido” rotundo para mí.
La sinopsis de “aquella película” iba más o menos así:
“Pepa e Iván son una pareja sentimental y ambos se dedican al doblaje de películas. Cuando Iván rompe con ella, Pepa descubre que está embarazada, y lo busca para decírselo. Iván, por su parte, estuvo casado anteriormente con Lucía, que al dar a luz enloqueció y tuvo que ser internada en un psiquiátrico, donde es abandonada por Iván. Una noche, Lucía oye la voz de Iván en el televisor, doblando a un actor de una película. En ese momento decide fingir que está curada para salir del psiquiátrico y volver a casa con Iván, descubriendo que éste se ha separado de ella.
Carlos, el hijo de Lucía e Iván, se va de casa de su madre y busca un piso con su novia, Marisa. En la búsqueda van a dar precisamente con el ático de Pepa, que ella ha puesto en alquiler en una agencia. En el piso Carlos deduce que Pepa es la amante de su padre, aunque no puede decirle a Pepa dónde está porque no lo sabe. En realidad, tanto su madre como él pensaban que estaba con Pepa. Marisa, aburrida, decide tomar un vaso de gazpacho del frigorífico de Pepa. Lo que no sabe es que ese gazpacho está dopado con somníferos, ya que en un momento de desesperación, Pepa quería dárselo a Iván para obligarle a quedarse.
Candela es una amiga de Pepa que tuvo recientemente una aventura amorosa con un árabe que resulta ser miembro de un comando terrorista chiíta que la mantiene retenida un tiempo en su propia casa mientras planean secuestrar un avión que sale hacia Estocolmo. Cuando los terroristas abandonan su casa, Candela se deshace de las pruebas y corre a casa de Pepa en busca de ayuda. Pepa consigue entrevistarse con una conocida abogada feminista, Paulina Morales, que en lugar de aceptar el caso de Candela sospecha que es Pepa la que está involucrada con los terroristas. Allí, Pepa descubre en el despacho de la secretaria de la abogada un billete de avión para Estocolmo, aunque ella aún no sabe que ése es el avión que pensaban secuestrar los terroristas.
En la búsqueda de Iván, Pepa coincide con Lucía en un par de ocasiones, lo que hace que finalmente ésta se presente en casa de Pepa para exigirle que deje a su marido en paz. Desde la propia casa de Pepa, Carlos había llamado a la policía avisando de lo del secuestro aéreo, de modo que se presentan dos policías haciendo preguntas. Fingiendo no saber de qué están hablando, Pepa les ofrece gazpacho a todos, quedando únicamente en pie Lucía y ella misma. Lucía le tira el gazpacho a la cara y sale en dirección al aeropuerto para acabar con Iván, del que ya sabe que se va en avión con Paulina Morales. Tras una divertida persecución por las calles de Madrid, Pepa llega al aeropuerto justo a tiempo para evitar que Lucía dispare a Iván. Una vez rescatado, Pepa por fin puede hablar con Iván, aunque tras todos los eventos del día decide que lo único que quería decirle ya no importa, volviéndose a su casa y continuando con su vida sin Iván.
Esta maravillosa película se llama “Mujeres al borde de un ataque de nervios” del productor español Pedro Almodóvar.
En esta película Pedro grafica de manera muy acertada el constante vía crucis neuronal por el que atravesamos las mujeres del mundo por el simple y inevitable hecho de haber nacido con el karma de cargar con éste género. Es cierto que tenemos muchas cosas positivas, que gozamos de ciertos beneficios por nuestra condición y todo el floro que se les pueda ocurrir a las feministas, sólo que todo, absolutamente todo se nos termina por olvidar precisamente cuando nos viene el periodo menstrual y no tenemos más ideas en la cabeza que asesinar a alguien para calmar nuestro dolor.
Dicen por ahí que somos “diversas” y creo que quienes lo han dicho, no han logrado explicarlo bien, cuando se dice que una mujer es diversa, no estamos necesariamente hablando de la habilidad que una pueda tener para ejercer muchos roles (madre, hija, amiga, esposa, amante, etc) sino que lo que percibo es que cuando se habla de diversidad estamos refriéndonos específicamente a la bipolaridad emocional e inherente que tenemos de nacimiento; en una hora estamos felices, en la siguiente queremos matarnos, por la mañana tranquilitas hasta que entras al face o lees un diario o simplemente recibes una llamada telefónica inapropiada, entonces nos convertimos en intolerantes, caprichosas, engreídas, dementes, irracionales y todo cualquier adjetivo psiquiátrico común que conjugue con la palabra vagina nos cae bien a pelo.
Las mujeres solemos ver los problemas como película 3D, todo tres veces dimensionado, es como si al nacer en vez de que nos pongan la vacuna en el brazo, el doctor se acerca y nos instala de por vida los anteojos verdes 3D, lo digo porque hacemos un escándalo de todo, muchas veces de cosas totalmente intrascendentes pero que en su momento son para nosotras….ohhh por dios!!!! El problema….waaa, también dimensionamos el amor, creemos que nuestras parejas son de nuestra propiedad y muchas veces cuando muestran un poco de su cierto derecho a la libertad nos hacemos la víctimas argumentando que no nos están dando nuestro lado, que se aprovechan de la carga emocional que tenemos, que no saben valorar el hecho de haber nacido mujer….y mil idioteces más tratando de demostrar que cualquier indicio de vulnerabilidad no es un tema de inteligencia emocional desarrollado o no, sino que es simplemente las consecuencias de ser una mujer incomprendida…..¡¡¡JESUS, como la maltratan no?.
No entiendo como hasta ahora pretendemos con manifestaciones, blogs, publicaciones, libros y demás hacer que los hombres no vean igual cuando es clarísimo que jamás seremos iguales. Una mujer jamás podrá ser igual a un hombre, y si escuchamos constantemente el termino igualdad de género es porque lo que se busca legalmente son las mismas oportunidades y los mismos derechos reconocidos para el hombre como para la mujer, pero hablar de igualdad queriendo pretender que puedo orinar parada y que por las mañana me cuesta afeitarme la barba es una total ignorancia, muy por el contrario la mujeres nos deberíamos quedar calladas cuando reclamamos ciertos derechos, porque quieran o no tenemos que aceptar que los hombres en mayores circunstancias de la vida manejan mejor sus emociones, nosotras por el contrario somos muy volcánicas, muchas veces actuamos y luego pensamos y quien no lo haya hecho más de una vez que tire la primera piedra.
La inconformidad es status quo en nuestras vida , casi nunca estamos conformes con algo, que si el pelo se me pone así, que si no tengo tetas, que si tengo muchas, que si no me veo bien en leggins, que si me veo demasiado puta en ellos, y bla bla bla dos horas después y seguimos siendo inconformes con todo lo que nos rodea, ya sea física o intelectualmente, siempre queremos ser mejor, siempre queremos cambiar algo y nos pasamos un cuarto de vida tratando de definir que cambiar y no sé para qué cuando lo único que queda es resignarnos a seguir cargando con este género y tratar de hacer lo mejor posible.
Gracias a Dios, éste puso sobre la faz de la tierra al género opuesto, EL HOMBRE, que es un mal necesario para algunas, pero necesario al fin y al cabo. Compartir, convivir, sobrellevar una vida con ellos ha resultado, teóricamente comprobado, una maratón 42kilometros, a lo chasqui, es una prueba de resistencia única donde sobrevive no el más fuerte, sino el que menos se complica el existir: Sobre ellos tenemos una ventaja mayor que es que somos más intuitivas, más manipuladoras y sobre todo mas “mañosas” en las dos derivaciones que se le pueda dar a la palabra. Sin embargo tenemos en nuestra contra lo gran impulsivas y celosas desquiciadas que muchas veces podemos llegar a ser, a pesar de todos los pro y contras creo que por años nos hemos logrado entender, hemos logrado manejar un lenguaje de conciliación y muchas teniendo como base las deficiencias del otro hemos logrado incluso ganar batallas de manera muy airosa.
Pero qué pasa, cuando tu pareja es una mujer al igual que tú? Ósea con los mismos síntomas menstruales, con la posibilidad futura del desarrollo trágico de una menopausia, con las mil inseguridades rondando al mismo tiempo su cabeza, con los martes de verano cuando no se tienen ganas de sexiar y etc etc etc. Alguien podría pensar que estamos locas, claro! Hay un floro circulando por ahí que dice que el estar con una mujer es otra sensación (ciertamente lo es) una chica sabe dónde, cómo y cuándo tiene que hacer las cosas que tiene que hacer, pero también es susceptible de esas mismas crisis femeninas aludidas en los párrafos precedentes, es decir estar con una mujer así sea completamente distinta a ti, es al fin y al cabo estar con tu doble hormonal, con tu espejo ovárico, con tu regla multiplicada al cuadrado..Imagina eso! La descarga emocional que una mujer emite en su fase de impotencia podría equivaler a una guerra, la descarga emocional doble podría equivaler a un desastre nuclear..
Sólo concluyo estas ideas dejando en claro dos cosas, la primera es que a pesar de todo esto, me encanta ser mujer y probablemente si volviera a nacer (fiel al castigo) escogería nuevamente serlo y la segunda conclusión a la que llego es que sólo es de VALIENTES estar, convivir, compartir y hasta tolerar tener de pareja a una chica, hay, infinidad de cosas buenas de vivir una experiencia asi, pero es cierto también que somos AÚN muy pocas las que nos hemos metido con zapatos de aguja y todo a esta aventura que aveces, sinceramente, no sé cómo ha de acabar.


Ya te dije lo que pienso pero lo repetire por si no quedo claro:
ResponderEliminar1.Eres una roba-ideas, roba-post.
2.No tienes ética bloggera.
3.Al comienzo machacas a las mujeres como si fueramos lo peor y mas complicado del universo y terminas practicamente invitando a que todas sean lesbianas...osea no es consecuente.
4.No todas tienen que estar con una mujer sino ¿para que crearon a los hombres?
5.No tengo mas que comentar.
6.jajaja
jajajajajajaj que risa, ok Brendisima, respeto tu opinión, pero no la comparto, sólo es un tema de percepción.
ResponderEliminarGracias a Dios aún mantengo libre la aprobación autómatica de los comentarios!!